viernes, 29 de diciembre de 2017

Reseña: La nave



Título: La nave

Título original: La nave

Autor: Tomás Salvador

Saga: Novela autoconclusiva

Editorial: Destino

Nº de páginas: 290

Precio: (DESCATALOGADO)

Sinopsis: LA NAVE, esencialmente, es un ingenio mecánico, lanzado al espacio por los hombres de la Tierra para llevar colonos a las estrellas. Pero se pierde, lleva setecientos años perdida y sus habitantes han olvidado su origen, hasta que Shim, cuidador del Libro, descubre la verdad.

La nave es una novela peculiar, un caso insólito para su fecha de publicación, y en cierto modo también por su autor. La novela fue publicada en 1959 y su autor, Tomás Salvador, era ya un escritor respetado dentro del panorama literario español, escribiendo sobre todo novela realista desde un punto de vista en ocasiones humorístico y en otras ocasiones de profunda reflexión. Digo que es un caso insólito porque nos encontramos con una novela de ciencia ficción con una altísima calidad que procede de un escritor reconocido en un momento en que las únicas referencias de ciencia ficción en España eran las novelitas pulp, casi todas ellas de escasa o nula calidad literaria. Que un autor de su talla se atreva a explorar un género tan denostado, sobre todo en esa época, y que lo haga con esa maestría es toda una hazaña.

Sin duda, esta novela abrió la veda a un nuevo tipo de literatura de ciencia ficción en España, (más cuidada, con calidad, con un estilo verdaderamente literario y con tramas y personajes más trabajados) no a los coetáneos, ya que casi no tuvo difusión en su momento, pero sí a la generación de los noventa, una de las más importantes para el género en España. Además, si os interesa la ciencia ficción no solo como lectura, sino desde un punto de vista teórico, como género, el prólogo es una gozada, no os lo podéis perder. El prólogo supone toda una defensa del género con argumentos coherentes y desde la pasión por la literatura, todo acompañado por la buena prosa de este autor.

La nave, como su propio nombre nos viene indicando, entroncaría con el subgénero de las naves generacionales, es decir, como no podemos acanzar ni superar la velocidad de la luz, o al menos de momento, una de las formas de llegar a otro planeta sería crear una nave generacional que permita la vida de varias generaciones de seres humanos hasta que se llegue al planeta que se pretende colonizar.

Es importantísimo hablar sobre la estructura de la obra, bastante novedosa, ya que no sólo se divide mediante separaciones formales o argumentales, sino que cada una de ellas constitiye un ejercicio literario diferente: hay cambio de narrador y de género literario, incluso. En la primera parte, el narrador es Shim, el protagonista, y se adscribiría a la novela intimista, ya que se trata un de un diálogo consigo mismo en primera persona, donde se tiene muy en cuenta su subjetividad. En la segunda parte encontramos un narrador omnisciente en tercera persona que, aunque le da preponderancia al personaje de Shím, también nos permite observar algo exterior a este, detalles que a través de la primera perspectiva no podríamos observar, y esta parte se amoldaría más al estilo de la novela de aventuras. Por último, la tercera parte es la que, literariamemte hablando, me parece más interesante por su novedad y su buen uso, tanto lingüísticamente como simbólicamente para el significado de la historia: en este caso nos encontramos una última parte muy breve contada a través de versos, donde el narrador sería otro personaje, Natto, pero la atención sigue recayendo sobre el protagonista, Shim. Además, en este caso nos acercaríamos genéricamente, por un lado, al canto épico y por otro, a los salmos.

A través de esta estructura vamos conociendo qué ha sido de la nave generacional que se encuentra perdida en el espacio y desde el primer capítulo se crea un mundo literario excepcional. La narración desde el punto de vista de Shim, el “lector del Libro” desarrolla una atmosfera opresiva y asfixiante desde el punto de vista físico y emocional, ya que los tripulantes se encuentran irremediablemente encerrados en una nave, sin posibilidades de salir al exterior o de conocer algo más allá y al mismo tiempo se nos describe un estado intelectual pobre donde se ha perdido toda la motivación y se enfrentan día a día a la falta de expectativas. En fín, es un ambiente claustrofóbico, pero, y me parece un gran acierto, también la narración lo es en esta parte de la novela. Después de siglos de vida en la nave se han perdido los rasgos que caracterizarían a la humanidad, la sociedad ha decaído en todos sus niveles, se ha ido degenerando en un entorno que no es al que pertenece, después de guerras y disputas la especie humana ha quedado irreconocible y ha perdido una de las características que nos distingue: la capacidad expresiva, el habla (muy relacionada con la capacidad cognitiva, con la inteligencia) y las palabras sufren síncopas y apócopes, simplificaciones fonéticas y sintácticas, etc. Así que, desde el primer momento se nos da un lenguaje fragmentado que contribuye a esa sensación antinatural de encierro y pérdida.

Nos enocntramos con que hay una disputa racial entre los "kros" y los "wit", las dos razas que vivien en la nave. Unos, los kros, de piel negra, que viven en las zonas más superficiales de la nave, más luminosas, con más ventajas, y otros, los wit, con la piel blanca, que viven en el interior de la nave, entre pasadizos que se han quedado a oscuras y las entrañas de la nave. Los wit se ocuparian de las labores más complejas y trabajosas, como la producción, el cuidado y la recogida de alimentos, son discriminados, se toman por seres inferiores y tienen prohibida la entrada a las zonas kros de la nave; por lo tanto, se establece una relación social de opresores-oprimidos. De forma muy ligera el autor trata temas tan preocupantes como el racismo y sus causas, por qué sigue existiendo, etc.

Los kros no saben nada de La nave, nada de la humanidad, de lo que ha sido antes ni de por qué se encuentran en ella, se ha perdido la inquietud y la curiosidad por conocer, pero sí que tienen a un “lector-escritor” que se dedica a dejar constancia en El libro (un diario de abordo, básicamente) de los hechos importantes que acontecen en la nave. Como he dicho anteriormente, Shim es el nuevo lector y gracias a esto nos expone la historia de la nave, por qué está perdida, qué ha pasado con la humanidad y por qué se encuentra en este estado de degeneración, etc., pero no solo encontramos un bombardeo de información, sino que se intercala sabiamente con las expresiones emocionales de Shim, la angustia y las dudas morales que le provoca comenzar a conocer la verdad.

En cuanto a los wit, es mejor que los conozcáis si finalmente leéis el libro, ya que hablar mucho de ellos sería un gran spoiler por su relevancia argumental, pero serán los que más conectados estén con la civilización humana ya perdida, a pesar de estar tan marginados y degradados, sin duda con cierta ironía por parte del lector: los más desplazados y oprimidos son los que más se acercan a la verdad. Además, su organización social es muy interesante y diferente de la de los kros. Sociológica y antropológicamente hablando, este libro aporta unos desarrollos fantásticos.

También diré que no todo me ha encantado, tiene algunos detalles negativos: he encontrado algunos valores algo arcaicos que me frenaban un poco por chocar con mis propios valores, pero me parece algo propio de la época y no le doy mucha importancia. También, seguramente por el mismo motivo, llamémoslo misoginia, ningún personaje femenino está bien desarrollado, de hecho, la mayoría son ornamentales y este detalle me ha tocado más la moral, pero en fin, no repercute en la calidad general de la obra. Otro elemento, este ya puramente narrativo, es la tercera parte, aunque he dicho que es, formalmente, la más interesante, emocionalmente me dejó algo fría, ya que se produce un distanciamiento entre el lector y el protagonista que hemos estado siguiendo durante toda la novela, por lo que el final no me dejó del todo satisfecha, pero es la parte mas corta y no perjudica en exceso al trabajo de Salvador.


Para finalizar, recalcaré que Shim simboliza la curiosidad innata del ser humano, la luz que se cierne sobre la oscuridad, literal y metafórica, de la nave, un cambio frente a la apatía de los demás tripulantes que lo cambia todo. Su personaje tiene un aire mesiánico que se hace muy evidente en la tercera parte, ya que se trata de un canto sobre “la vida y milagros” del “profeta Shim”. Aunque no soy muy afín a los temas religiosos, sí que me ha gustado cómo ha planteado Salvador el tema, además me parece coherente, ya que todas las civilizaciones se sustentan sobre mitos y creencias compartidas, no va a ser diferente la sociedad de la Nave. Básicamente, la destrucción de la humanidad como la conocemos y el surgimiento de unos nuevos constructos sociales son las ideas centrales de la novela¿Qué es la humanidad? ¿Qué nos hace realmente humanos sin perdemos nuestras características básicas? El viaje interior y exterior de Shim es una búsqueda y una recuperación de lo que nos hace humanos. Como dice Fernando Ángel Moreno en Teoría de la literatura de ciencia ficción (2010, Portal Editions) “El conjunto (de La nave) es una reflexión en torno a la manera universal de organizarse, evolucionar y de transmitir su cultura que tiene el ser humano”. En la que la supervivencia, el deseo de prosperar y de luchar ante la adversidad se encuentra como núcleo inherente e indestructible del ser humano. Mientras eso exista, la humanidad tiene una oportunidad.



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